viernes, 29 de mayo de 2009

EL SIMBOLISMO

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EL SIMBOLISMO






















El tesón y las ganas de trabajar - más de 800 cuadros en nueve años como pintor - que demostrará Vincent a lo largo de su corta vida son encomiables y definen claramente la biografía de este magnífico pintor neo-impresionista. Vincent Willem van Gogh nace en Groot Zunder (Holanda) el 30 de marzo de 1853 en el seno de una familia de clase media. Su padre - Theodorus van Gogh - era un pastor protestante y su madre - Anna Cornelia Carbentus - pertenecía a una importante familia de encuadernadores. Sus tíos paternos se dedicaban al comercio de obras de arte, fundando la sucursal holandesa de la prestigiosa firma Goupil & Cie. No existen muchos datos sobre su infancia, iniciando sus estudios en 1861 y destacando en el aprendizaje de inglés, alemán y francés. Abandona repentinamente el instituto donde estudia y regresa a su casa; son los escasos datos que conocemos de estos años de adolescencia ya que hasta los 30 no tendrá vocación artística. Con 16 años empieza a trabajar en la galería Goupil, fundada por su tío en La Haya. Allí se vendían preferentemente obras de artistas holandeses contemporáneos - la conocida como Escuela de La Haya que buscará sus raíces en el paisaje realista del Barroco con Jacob van Ruysdael como principal protagonista - y de la Escuela francesa de Barbizon, origen del Impresionismo.









Gustav Klimt
En uno de los escasos textos autógrafos que conservamos, Klint escribió: "estoy convencido de que no soy una persona especialmente interesante. No hay nada especial en mí. Soy pintor, alguien que pinta todos los días de la mañana a la noche. Figuras, paisajes; de vez en cuando, retratos. Las palabras, habladas o escritas, no me salen con facilidad, especialmente cuando tengo que decir algo sobre mí mismo o sobre mi trabajo. (...) Si alguien quiere descubrir algo en mí (...) puede contemplar atentamente mis pinturas y tratar de descubrir a través de ellas lo que soy y lo que quiero". Sin embargo, el hombre poco interesante será uno de los creadores más originales de las primeras décadas del siglo XX.Gustav Klimt nació en Baumgarten, en las cercanías de Viena -hoy es el distrito XIV de la capital- el 14 de julio de 1862. Su padre se llamaba Ernst y era grabador, aunque en su juventud hubiera soñado ser cantante de ópera. Su madre era una mujer de carácter llamada Anna Finster. Formaban una familia humilde que mudaba con frecuencia su domicilio al no poder pagar el alquiler. El matrimonio tuvo siete hijos: Clara, Gustav, Ernst, Hermine, Georg, Anna y Johanna.A los seis años el pequeño Gustav acudió a la escuela pública, obteniendo su certificado de estudios a los catorce. Ya en esta época mostró buenas dotes para el dibujo por lo que los profesores aconsejaron a sus padres que hiciera el examen de ingreso en la Escuela de Artes y Oficios. Gustav realizó como prueba el dibujo de una cabeza femenina, aprobando el examen y consiguiendo una plaza en la Escuela. Un joven llamado Franz Matsch también ingresó ese mismo año. Ernst Klimt ingresó un año más tarde.














Esta acuarela fue presentada en el Salón de 1876. Forma parte del ciclo de las pinturas dedicadas a Salomé, mujer fatal, símbolo de la mujer atractiva, decadente y perversa que lleva a la perdición al hombre, a su muerte. Se conecta con la relación apasionada entre Amor-Muerte. Se reconstruyen atmósferas densas que recuerdan a Rembrandt. Se recrea en las sombras y tiene gran interés por lo decorativo. Se inspira en lo bizantino-persa para recrear un mundo de tensiones. El motivo de la mujer cubierta de joyas se liga a la fuerza salvaje de la naturaleza, mientras que el hombre es el ser razonador.
Las figuras son estables y se asientan sólidamente en el espacio. Se ha recuperado el contorno, y con ello lo escultórico. Se ambienta en paisaje que aporta luz rojiza que se identifica con la melancolía finisecular. A veces se ha entendido como metáfora de las tres actitudes humanas: la actitud activa, representada en la figura que se peina, la pasiva en la que nos mira y la contemplativa en la que está de espaldas. A primera vista es estable en composición, el eje está ligeramente descentrado, rompiendo el esquema clásico.

















































































































































































































































































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